Llámenos directamente: (507)204-8450 / (507)204-8451 / (507)64806975

Consultorios Punta Pacífica. Contáctenos

Sistema Reproductor Femenino

http://www.medicinareproductiva.net/wp-content/uploads/2013/03/aparato_rep_fem.jpgSistema Reproductor Femenino

APARATO REPRODUCTOR FEMENINO

En la mujer, a diferencia del hombre, tanto los órganos sexuales externos como los internos, toman forma durante el estadio fetal, y hacia el quinto mes del embarazo ya se han formado todos los óvulos (unos cinco millones), en los ovarios fetales. Fundamentalmente, e implicados de forma directa en la reproducción nos encontramos con vagina, cérvix, útero, ovarios y trompas de Falopio.

La mujer nota a menudo que se está aproximando la ovulación dado que el moco cervical se hace más abundante. El moco procede del útero y del cérvix, y tiene como función ayudar en el transporte de los espermatozoides hacia el óvulo. Los espermatozoides pueden permanecer viables en el moco cervical de cuarenta y ocho a setenta y dos horas.

El útero o matriz es el órgano en el que se producirá la implantación del embrión. Los ovarios producen óvulos y hormonas. Los óvulos se encuentran dentro de unas estructuras denominadas folículos. La membrana mucosa uterina interna, el endometrio, ha sido preparada por las hormonas procedentes del ovario para recibir al óvulo fertilizado. Las Trompas de Falopio se prolongan desde ambos lados del útero y acaban en una zona denominada fimbrias, que cubren los ovarios, y gracias a unos “pelitos” -llamados cilios-, crea una corriente que arrastra al óvulo dentro de las mismas.

image001

Tras el depósito del semen en el fondo de saco vaginal por medio de las relaciones sexuales, los espermatozoides se transportan atravesando el cérvix o cuello uterino. Este se comunica con la vagina por el orificio cervical externo. En las mujeres nulíparas (que nunca han tenido hijos), el orificio cervical es pequeño y circular, mientras que en las multíparas (que han tenido algún parto), el orificio se transforma en una hendidura transversal horizontal bordeada por un labio anterior prominente en contacto con el labio posterior.

CICLO MENSTRUAL NORMAL

Cada período menstrual tiene una duración de entre 21 y 35 días. Los primeros impulsos hormonales en cada ciclo son emitidos por la glándula pituitaria o hipófisis, una minúscula glándula situada en la base del cerebro. Centros situados en las porciones inferiores del cerebro (hipotálamo), directamente conectados con la hipófisis, determinan que tipo de hormonas será secretada. Está claro que el control corresponde al cerebro. Se sabe que la menstruación puede retrasarse o cesar por completo si el cerebro experimenta disgustos o ansiedad, si la mujer está enferma o bajo una situación de fuerte presión psicológica. Pero incluso cambios insignificantes de su vida (viajes, trabajo, estrés, etc.) son capaces de afectar los períodos menstruales. Por eso, situaciones como el deseo de quedarse embarazada, puede a su vez tener fuertes repercusiones sobre sus ciclos.

Si las funciones mentales de la mujer son más o menos equilibradas, el cerebro permite que la glándula pituitaria secrete unas hormonas especiales (FSH y LH, las gonadotrofinas), que son conducidas a los ovarios por el torrente sanguíneo. Los ovarios responden a su estimulación aumentando su producción de estrógenos (estradiol). Simultáneamente, un óvulo que está dentro de un pequeño saco llamado folículo, comienza a madurar en uno de los ovarios.

El primer día del ciclo se considera el primer día del período menstrual (primer día del sangrado). Dos semanas después del comienzo del período menstrual, el folículo que contiene al óvulo está maduro. Mide aproximadamente 20 mm de diámetro, y además de servir de contenedor para el óvulo, se ha convertido en una minúscula glándula productora de hormona. En el momento adecuado, por acción de hormonas de la hipófisis, el folículo se rompe y fuerza la salida del óvulo en la superficie del ovario, donde es capturado por las fimbrias de la trompa de Falopio. Durante unos cuantos días el óvulo permanece en la trompa, donde espera encontrarse con un espermatozoide para ser fertilizado, y, si no es así, sigue su curso hacia el útero y muere.

FERTILIZACIÓN

Una vez que el folículo se ha roto, se transforma en una estructura conocida como cuerpo lúteo, que produce grandes cantidades de una hormona llamada progesterona durante las dos semanas siguientes. La progesterona entra en el torrente sanguíneo de la mujer, alterando en particular el endometrio que tapiza el útero, preparándolo para recibir al óvulo maduro. Por lo tanto, el útero se prepara todos los meses para un embarazo. Si esto no ocurre, las capas más externas del endometrio se desprenden, ocasionando la hemorragia que conocemos como menstruación.

La menstruación debe considerarse como la fase final de una serie de cambios hormonales que se producen en el organismo femenino una vez al mes; cambios hormonales que se repiten, en términos generales, siguiendo el mismo patrón, desde la menarquía (primera regla), hasta el último período menstrual (menopausia).

OVULACIÓN

La ovulación es un proceso dinámico que tiene lugar en el plazo de uno o varios minutos. La porción del folículo que se halla frente a la cavidad abdominal se rompe limpiamente de una manera rápida, y el líquido que llena el folículo (10-15 ml) sale fuera, junto con parte de los millones de células contenidas en él, que habían producido las hormonas sexuales femeninas. En medio de este gran número de células, se halla el óvulo, el cargamento más valioso del folículo, rodeado de millones de células protectoras que proporcionan el medio y nutrición para el mismo.

Varias horas después de la ovulación, las fimbrias de la trompa (proyecciones de la misma) han adoptado la posición correcta para capturar al óvulo e impedir así su desaparición en la cavidad abdominal.

Una vez en el interior de la trompa de Falopio, el óvulo queda rodeado de un entorno que lo envuelve del mismo modo que cuando se hallaba en el interior del folículo. Ahí empieza a madurar gradualmente, esperando al espermatozoide. Cuando el óvulo madura, son expelidos la mitad de los cromosomas, que se reúnen en una pequeña célula llamada cuerpo polar en el interior de la pared del óvulo. Esta es la señal para conocer que el óvulo se encuentra en el momento idóneo para ser fecundado, con la mitad de los cromosomas en su interior.

Las células que no consiguieron escapar del folículo en el momento de la ovulación, comienzan a crecer y a modificar su producción hormonal. Hasta este momento, prácticamente, la única hormona formada en el folículo era el estrógeno; ahora esta producción disminuye bruscamente, y, en su lugar, el cuerpo lúteo comienza a producir progesterona.

En el curso de la vida de la mujer, la ovulación se repite mensualmente hasta unas 400 veces en total. Es más bien cuestión de suerte cual de los dos ovarios depositará el óvulo: a menudo los ovarios no se alternan de una manera regular cada mes. No obstante, si un ovario es extirpado quirúrgicamente por cualquier razón, la ovulación se seguirá produciendo cada mes en el ovario restante. Sin embargo, la mayoría de los óvulos de la mujer no serán nunca usados. La mayor parte de su casi medio millón de óvulos tienen la misma capacidad teórica de ser fertilizados, pero nunca llegan a madurar por completo sino que, por el contrario, degenerarán gradualmente.